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Todo sobre San José

A lo largo y ancho de sus 51 mil kilómetros cuadrados, este país conocido como la ‘Suiza centroamericana’, muestra por qué es uno de los 20 destinos con mayor biodiversidad en el mundo. Su diversidad se puede sintetizar a través de los cuatro elementos: el sol abrasador que cubre sus playas, el aire en sus bosques y selvas, las aguas de sus mares y ríos y la tierra de sus montañas, bosques y selvas.

Agua

Vista soleada de playa Jaco en San Jose

El canto de los congos, lapas y tucanes avisa la llegada al Parque Nacional Marino Ballena, en el Pacífico sur de Costa Rica. Al frente, el impresionante tómbolo de Punta Uvita, una ‘lengua’ de tierra y arena de poco más de cien metros de largo que se adentra en el océano, evoca la forma de la cola de una ballena.

Ese cuadro es la antesala al cantón de Osa en Puntarenas, a seis horas de San José. Una de las zonas que se ha posicionado en los últimos años como destino turístico preferido gracias a sus 1.936 kilómetros cuadrados de ríos, manglares, bosques e islas. Dominical, una de las playas destacadas de este cantón, solía ser una villa de pescadores y ahora es reconocida como destino de surf.

Otro destino imperdible es Bahía Drake —descubierta en 1579 por el pirata británico Sir Francis Drake—, en el Pacífico sur. Allí solo se puede llegar por aire o por el río Sierpe, a través del hábitat de cocodrilos y lapas, entre otra decena de especies exóticas.

En la reserva biológica Isla del caño se practica snorkel, buceo y kayak. También es común el avistamiento de delfines y, especialmente, de ballenas jorobadas que llegan a aparearse entre julio y noviembre a las cálidas aguas de Costa Rica.

Para emprender excursiones guiadas otra opción es el Parque Nacional Corcovado: 42 mil hectáreas protegidas, en las que residen osos perezosos, jaguares, venados, tapires, guacamayas, monos ardillas, serpientes y 40 especies de peces.

Aire

Vista de un loro de colores en San Jose

A tres horas al norte de San José, también en el Pacífico, está Guanacaste. Es una provincia de fácil acceso por aire, mar y tierra, cuyas playas se han hecho populares por su belleza tropical. Entre las más frecuentadas están Playa Hermosa, Playas del Coco, Papagayo, Tambor, Conchal, Tamarindo, Flamingo, y Sámara.

También está Punta Islita, una ensenada con forma de medialuna que se ha convertido un destino muy atractivo para celebridades de Hollywood, así como un lugar ideal para los recién casados.

Las costas de Nandayure, Hojancha, Nicoya y Santa Cruz —también en esta provincia— albergan locaciones paradisíacas como Punta Coyote, recomendada para realizar paseos en lancha por sus aguas tranquilas; Corozalito, una playa de 750 metros en donde las tortugas loras llegan a desovar; y Playa Garza, idónea para practicar la pesca deportiva.

La zona de Guanacaste, ubicada en la frontera con Nicaragua, es igualmente encantadora. En Bahía Salinas, los seguidores de los deportes acuáticos como el windsurf y el kitesurf aprovechan los fuertes vientos que soplan entre noviembre y marzo, que forman grandes dunas de arena. También hay alquiler de embarcaciones rumbo a la Isla Bolaños, un santuario para el avistamiento de aves.

Fuego

Vista del atardecer en playa hermosa en San Jose

La región Caribe de Costa Rica compone un paisaje de viviendas ancladas sobre bases de madera para burlar las crecientes, y un ambiente afrocaribeño en el que reinan el calipso y el reggae. Allí destacan el Parque Nacional Cahuita (con una playa rica en arrecifes de coral y arena blanca), y las playas de Puerto Vargas, Cocles, Punta Uva y Manzanillo, esta última abundante en vegetación.

En el Caribe costarricense resulta fácil encontrar a cientos de extranjeros, sobre todo europeos, que abandonaron su patria para rehacer sus vidas en este extremo del planeta. Muchos de ellos son propietarios de hoteles, cabañas y restaurantes de la región, especialmente en Puerto Viejo, a 217 kilómetros al nororiente de San José.

Al oriente de Limón —la provincia en la que se encuentra Puerto Viejo—, está el Parque Nacional Tortuguero, reconocido por sus múltiples canales y su bosque tropical húmedo. Bautizada como el ‘Amazonas de Costa Rica’, esta reserva es hogar de diferentes especies tortugas carey, baula y verdes, que encuentran en este ecosistema el mejor lugar para el desove entre julio y octubre.

Tierra

Panorámica de cultivo de café en San Jose

La topografía montañosa ‘tica’ también tiene un encanto especial. El volcán Arenal, en la Fortuna de San Carlos, por ejemplo, tiene forma cónica perfecta, se mantiene activo y durante las noches despejadas escupe fuego como si fuera un dragón. En sus alrededores, las aguas termales han convertido la zona en un spa natural.

La máxima altura del país es el Cerro Chirripó, con 3.819 metros sobre el nivel del mar. Ubicado en la cordillera de Talamanca, está rodeado por una variada vegetación de páramo, bosque nuboso y húmedo. Desde la cima, se puede dimensionar el esplendor del territorio del país, y ver sin dificultad los dos océanos que lo bañan.

Están también los senderos de los volcanes del país. El Poás, en la provincia de Alajuela, tiene un cráter de 1.320 metros de diámetro, y caminos abundantes en musgo, helechos, bromelias y orquídeas. Así mismo está Río Celeste, en el Parque Nacional Volcán Tenorio, en la Cordillera Volcánica de Guanacaste, cuyo color turquesa se debe a la reacción química entre los minerales del macizo y el agua del río.

Para los fanáticos del rafting y otros deportes de aventura, Costa Rica ofrece caudalosos ríos como el Reventazón, Pacuare, General, Sarapiquí, Naranjo, Savegre y Corobicí.

Capítulo aparte en la oferta montañosa de Costa Rica merece Monteverde, en Puntarenas. Hasta mediados del siglo pasado, esta zona era de unas cuantas familias campesinas y de un pequeño grupo de cuáqueros estadounidenses, pero ahora ofrece un sinnúmero de alternativas para practicar el turismo ecológico.

Pequeñas y rústicas cabañas convergen con hoteles cinco estrellas en este pulmón de 4.000 hectáreas que hace parte de la Reserva Biológica Bosque Nuboso Monteverde, en donde viven cerca de 100 especies de mamíferos y 400 de aves.

Los planes en la reserva incluyen visitas guiadas por senderos, avistamiento de aves, ranarios, mariposarios, serpentarios, y un tren que recorre las entrañas del bosque. Además, numerosas alternativas para el canopy, un magnífico teleférico que permite la observación de las copas de los árboles desde altísimos puentes colgantes; así como paseos a caballo y recorridos por trapiches, beneficiaderos de café (lugares donde se transforma el fruto en grano procesado) y fábricas artesanales de queso.

San José, donde la vida se impulsa

Vista nocturna del Teatro Melico Salazar en San Jose

Parece increíble, pero así fue: en un tiempo, nadie quería vivir en San José porque no había agua. Pero eso fue en el siglo XVIII. Gracias a que en esa época se hizo todo un sistema de riego, hoy es un área metropolitana de cerca de tres millones de personas que despunta por su infraestructura y su economía.

La Universidad de Loughborough (Reino Unido), de hecho, la llama una ciudad global gamma.

Hoy, también, es el sexto destino turístico más importante de Latinoamérica (en 2017 la visitaron cerca de 1.740.000 turistas, que gastaron 1.160 millones de dólares, según el Índice Anual de Ciudades Globales de Destino).

Además, el estudio Mercer’s Quality of Living Surveys la nombró como la segunda ciudad centroamericana con mejor calidad de vida y, para hacer negocios, también es la segunda de la región: así lo concluyó en 2016 el Índice de Competitividad Urbana después de evaluar a 50 ciudades en dinamismo económico, infraestructura, PIB y empleo.

El Museo de Jade (2.500 piezas, la mejor colección de su género), el Mercado Central (fundado en 1880) y las sodas donde las mañanas huelen a gallo pinto (mezcla de arroz con fríjoles negros, trozos de carne, plátano maduro y huevo frito), son íconos de la ciudad.

  • Es la sede de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
  • La Organización Mundial de la Salud, en 2015, la consideró como la cuarta ciudad con el aire más limpio de Latinoamérica.
  • Según la firma de estrategia Euromonitor International, es una de las 17 urbes emergentes en materia económica en el mundo.
  • Nació en 1737, pero su fundación se oficializó hasta 1848.

Atractivos verdes dentro de la ciudad

En San José de Costa Rica hay espacio para el verde. La ciudad cuenta con 1.532 puntos ecológicos distribuidos entre parques, plazoletas, espacios deportivos, bosques, tacotales y jardines, que representan el 23,6% de su superficie. Para proteger estos recintos, han surgido iniciativas sociales como Río Urbano y Amigos del Torres que concientizan a la población sobre la importancia de preservar las fuentes hídricas, los corredores ecológicos, la fauna y la flora.

Parque Okayama

Panorámica del parque Okayama en San Jose

Una leyenda japonesa dice que una pareja de ancianos encontró un melocotón gigante flotando en un río. Al rescatarlo, descubrieron en su interior un bebé al que llamaron Momotaro y que creció para ser un héroe en compañía de un perro, un mono y un faisán.

Una estatua alusiva a este personaje y sus ayudantes animales se encuentra en el Parque Okayama: un espacio público de 7.709 metros cuadrados que homenajea los treinta años de hermandad entre San José y la ciudad nipona de Okayama. El lugar fue diseñado por la arquitecta costarricense Mayela Fallas (inspirándose en los preceptos de jardinería del fengshui) e inaugurado en 2002.

Parque Metropolitano La Sabana

Panorámica de lago en el parque la Sabana en San Jose

Desde 1873 este espacio ha sido un punto de encuentro para los habitantes de San José. Con sus 720 mil metros cuadrados es el parque más grande de la ciudad y sus cerca de 6.500 árboles (entre especies exóticas como el ciprés y el pino, y nativas, como el higuerón y el corteza amarilla) lo han popularizado como un pulmón verde.

Cuenta con un lago artificial de 30 mil metros cuadrados, canchas de tenis, fútbol, baloncesto, béisbol, vóley-playa y con dos piscinas. Semanalmente es visitado por alrededor de 30 mil personas y en sus inmediaciones se encuentra el Museo de Arte Costarricense, considerado patrimonio histórico y arquitectónico de la ciudad.

Parque Nacional

Vista de monumento en el Parque Nacional de San Jose

Entre 1855 y 1857 tropas invasoras, bajo el mando del estadounidense William Walker, intentaron conquistar a las naciones centroamericanas para derrocar sus gobiernos. En el centro de este parque se exhibe el Monumento Nacional de Costa Rica, una escultura en honor a la victoria sobre los invasores que fue realizada en Francia por Louis-Robert Carrier-Belleuse y develada en la ciudad en 1895. El parque hace parte de una iniciativa de la municipalidad de la ciudad para recuperar los espacios públicos para el disfrute de sus ciudadanos. Aquí hay senderos verdes, jardines y un estanque.

Zoológico y Jardín Botánico Nacional Simón Bolívar

Serpiente del Zoologico y jardín botánico en San Jose

Este espacio de 70 mil metros cuadrados se inauguró el 24 de julio de 1921 en el natalicio de Simón Bolívar, uno de los próceres de las independencias latinoamericanas, como un homenaje a sus gestas.

Hace parte de la asociación Botanic Gardens Conservation International, que agremia alrededor de 500 jardines botánicos en 99 países. También en este sitio se conserva uno de los pocos humedales que sobreviven en la ciudad y que es hábitat de especies vegetales como el bijao, la paragüita y el laurel, y de animales como ranas arborícolas, tortugas y garzas.

Mariposario Spirogyra

Vista de mariposas en el mariposario de San Jose

El cielo costarricense y los rincones de sus bosques tropicales son atravesados por el alud multicolor de 1.239 especies de mariposas que habitan en el país. En la reserva Spirogyra, entre senderos y jardines, vuelan cerca de 30 especies de estos insectos como la heliconius erato, la mariposa búho y la de manchas rojas. Por su cercanía al río Torre, también se observan aquí especies de colibríes como el colicolorado y pequeños anfibios.

Seguir la ruta en Google Maps: https://goo.gl/maps/nAxR6cc41gS2

La ruta de los cócteles y bebidas

La constante apertura de nuevos lugares y el espíritu competitivo del sector de bebidas están dinamizando la vida nocturna de San José, además, como agrega Natalia Díaz, reseñista de cócteles y bares para el medio Tico Times: Esto se debe a una revalorización de la identidad local. Se crean bebidas con sellos de autor y se utilizan productos ticos como las frutas (la pitahaya o dragonfruit, por ejemplo) e incluso el café”.

El Apotecario

Fachada restaurante El Apotecario en San Jose

La especialidad del lugar es la kombucha: una bebida fermentada que se obtiene de los hongos del té y que se conoce también como ‘el hongo chino’. Por este licor y por la cerveza, el sitio se proclama a sí mismo como la casa del fermento. Otros de los tragos que se ofrecen aquí son la ginbucha (un gin tonic con base de té de lúpulo y con pétalos de flores de hibiscos) y un margarita mezclado con limonada de kombucha lavanda. Los jueves es la noche suele tener shows de música en vivo.

Mil948 The Cocktail Room

Vista interna del restaurante mil 948 en San Jose

Aquí, en este bar, está el que es considerado por la Diageo World Class Competition 2018 como el mejor bartender de Costa Rica: Isaac Montero. La improvisación hace parte del espíritu del lugar: los clientes pueden decir un sabor o una emoción y Montero les hará un trago bajo estas especificaciones.

Algunos de los tragos más populares de la carta son la Bendita calavera, una bebida a base de tequila que se sirve en un cráneo de cerámica, con leves toques de pimienta rosada y chile pasilla, y que se ahuma con ramitas de romero; o el Skull fashion: una variación del típico whiskey estadounidense que se acompaña con cacao y sirope de mora.

Bebedero

Vista interna de bar el  Bebedero en San Jose

Visitar Bebedero es, primero, adentrarse en uno de los corazones arquitectónicos de la ciudad: el edificio en el que está el bar (el Steinvorth, de inspiración modernista) fue construido en 1907 por el arquitecto italiano Francesco Tenca Pedrazzini y es considerado patrimonio de la ciudad.

Lo segundo que resalta al visitar el bar son sus bebidas: un clásico martini o un negroni, además de la posibilidad de diseñar un cóctel propio (que puede ser libre de alcohol) con ayuda de la bartender del lugar.

Ruta por el patrimonio de la ciudad

En San José hay 146 edificios considerados como patrimonio por su relevancia histórica y cultural. Lugares en los que se pusieron en marcha hitos como la independencia del país, el surgimiento de las bellas artes en Costa Rica y la consolidación de las telecomunicaciones nacionales. Este es un viaje por la memoria de la urbe, en cinco paradas.

Museo de Arte Costarricense

Fachada del museo de Arte en San Jose

El edificio que resguarda el arte de Costa Rica podría considerarse en sí mismo una pieza museográfica: fue la torre de control del primer aeropuerto internacional del país (que funcionó allí desde 1958 hasta 1977).

Inaugurado el 3 de mayo de 1978, el museo tiene la colección de arte costarricense más grande del país: 1.700 obras que trazan un recorrido cronológico por el arte nacional desde el siglo XIX hasta la actualidad y que atraviesan por nombres como Jorge Gallardo, Francisco Amighetti Ruíz y Olger Villegas.

Además, cuenta con una colección internacional en la que se exhiben 560 piezas de artistas como Rodolfo Abularach, Ludwig Arnold y Carlos Cruz-Diez. El Museo también es el guardián del legado del escultor, pintor y dibujante Juan Manuel Sánchez, cuya familia donó 4.000 de sus obras.

Iglesia Nuestra Señora de la Merced

Vista interna de la Iglesia la Merced en San Jose

Una serie de terremotos entre 1822 y 1888 frustraba los deseos de los ciudadanos de tener una iglesia en el distrito Hospital. Una y otra vez la furia telúrica derrumbaba las fachadas. Y este templo, tras el último temblor, estuvo en ruinas durante seis años hasta que en 1894 se decidió construir la edificación que existe hoy: un edificio con tres naves (la central llega a medir hasta 15 metros), una única torre y una fachada de inspiración neogótica alemana.

En su interior hay pinturas del artista italiano Adriano Arié, tres vitrales alusivos a las apariciones de la Virgen de la Merced a los fundadores de su culto y una representación de la crucifixión de Cristo realizada por el escultor costarricense Manuel María Zúñiga, en la que talló su propio cuerpo como modelo del suplicio de Jesús

Seguir la ruta en Google Maps: https://goo.gl/maps/EPg7oAemgUL2

El santuario de las tortugas

Cada año, de junio a octubre, las tortugas marinas llegan – algunas desde muy lejos – para desovar en las playas de arena negra de la costa noroccidental de Costa Rica.

Lo hacen en el Parque Nacional Tortuguero, uno de los más remotos desde la capital del país, y el lugar preferido por la tortuga marina verde (chelonia mydas), en peligro de extinción, para ir a desovar. Esta especie puede medir un metro y medio, se alimenta con pasto marino y vive mayormente sumergida, saliendo a la playa un día al año para dejar sus huevos en un profundo hoyo en la arena.

El Parque tiene 31 mil hectáreas en tierra y 50 mil en el mar, y está compuesto por una intricada red de lagunas, islas, y jungla, a donde solo se puede ingresar por agua. Desde el puerto de Mohín, en la provincia de Limón, la lancha colectiva se adentra en un río ancho flanqueado por un bosque tropical que parece esculpido en turmalina, jade y esmeralda. De vez en cuando el capitán apaga el motor para disfrutar del silencio de la selva, roto por momentos por el repertorio melódico de cientos de pájaros (hay unas 400 especies de aves en la zona).

Vista de una tortuga en el Tortuguero de San Jose

Tortuguero protege varios mamíferos en peligro de extinción, como el jaguar, el manigordo, el danta, el manatí, el tolomuco —semejante al hurón—, el perezoso y tres especies de monos (congo, cariblanca y araña). Entre los anfibios hay unas 60 especies de ranas y sapos como la rana ternero, que produce una secreción tóxica si se siente amenazada; la rana de vidrio reticulada, cuyos órganos internos se ven a través de su piel transparente, y la rana venenosa o sapito rojo de piel tóxica.

Al cabo de 30 kilómetros el barco atraca en El Muellecito, en el pueblo de Tortuguero. Es un poblado con un puñado de calles peatonales, de 750 habitantes, con casas chiquitas de colores. Los nativos son una mezcla de ‘ticos’ (afrocaribeños en su mayoría), nicaragüenses, indígenas y algunos expatriados del resto del mundo. Sus noches huelen a aire salino mezclado con el aroma del rondón y el rice & beans. Suena a calipso y a reggae.

El mejor momento para ver el espectáculo de desove es la noche. Durante el proceso, los voluntarios de la ONG Liga para la Supervivencia de las Tortugas Marinas monitorean la costa con linternas de luz roja. Es necesario ir acompañado de un guía, y esperar la señal de uno de los voluntarios para acercarse. Cuando esto ocurre, se ve cómo la primera tortuga verde saca del agua su pesado corpachón; el caparazón mide algo más de un metro, y solo es vulnerable en tierra a la fuerza del jaguar.

La hembra preñada avanza a paso lento por la arena negra, acarreando su cuerpo que, fuera del agua, pesa 200 kilogramos. Atraviesa la playa hasta un bosque cercano, a salvo de la marea alta. Allí empieza a cavar, con sus aletas posteriores, varios pozos que deja sin tapar. Se trata de huecos falsos para despistar a los predadores: los cangrejos y las gaviotas disfrutan los huevos y las tortugas recién nacidas. El último agujero, que cava con gran frenesí, es el definitivo.

Hecho el nido, empieza el desove. La tortuga pone allí dentro unos 100 huevos del tamaño de pelotitas de golf; luego los tapa con arena y apisona el ‘techo’ de la madriguera. Exhausta, la madre pasa una hora en una especie de trance inmóvil. Luego regresa al agua, dejando en la arena una gran huella de su pesada marcha, una que no tardará en desaparecer cuando suba la marea.

El otro espectáculo que ofrece Tortuguero es el del nacimiento. Es posible ver de entre algunos hoyos vacíos salir decenas de tortuguitas que se lanzan, instintivamente, en carrera hacia el mar. Han estado bajo tierra cerca de 75 días y no volverán a la playa hasta dentro de cinco años a desovar por primera vez, siempre y cuando sobrevivan a los predadores en aguas abiertas. Estadísticamente, solo una de cada mil llegará a reproducirse.

San José para paladares exigentes

Costa Rica ha dedicado el 26% de su 51 mil kilómetros a reservas naturales y parques nacionales, lo que la ha hecho un destino ideal para ecoturismo. Sin embargo, este no es su único encanto. Para los sibaritas gastronómicos también existe una oferta digna de apreciar, y lo mejor es que puede encontrarse sin salir de la capital ‘tica’.

Si bien en San José la variedad gastronómica se ve casi en cada esquina, hay dos sectores que engloban gran parte del atractivo de la ciudad para los amantes de la cocina de lujo. Se trata del sector de Escazú, en el extremo occidental de la ciudad, y del barrio Escalante, en el centro-oriente, también conocido como el Paseo Gastronómico La Luz.

Escazú tiene dos sectores principales: Old Colonial y San Rafael. El primero es más tradicional, y su oferta gastronómica está centrada en la comida típica, con platos como el chifrijo (platillo compuesto por carne de cerdo, arroz, fríjoles y pico de gallo).

En San Rafael, por su parte, está la oferta de restaurantes internacionales y de alta cocina en la ciudad. Sitios como Di Bartolo, basado en la comida tradicional italiana rescatada por su chef Carlo Di Bartolo; Terruño, que está inspirado en los clásicos bares parrilla de Bu enos Aires; y Taj Mahal, un restaurante fundado por un emprendedor canadiense hijo de padres indios, que ofrece la gastronomía del norte de la India, destacan en esta oferta global de sabores.

En Escazú también existen sitios gastronómicos de cocina fusión que hacen parte de hoteles de lujo en San José. The Muse, por ejemplo, pertenece al Beacon Hotel Boutique, y tiene paredes de cristal para que los comensales puedan ver al chef en su cocina. Así mismo está 8ctavo Rooftop, el restaurante bar del Hotel Sheraton, que muestra una panorámica de la ciudad con sus ventanales de techo a piso.

vista interna del mercado central en San Jose

La plaza El Mestizo, también en este distrito, trae la tendencia global de cocina fusión en la que varios conceptos (o tablas) comparten el mismo espacio, y le dan a los comensales menús de lujo acompañados de oferta cultural. El Mestizo tiene una decena de tablas en su plazoleta de 500 metros cuadrados, que aprovechan el jardín colgante de uno de sus muros para sembrar especias que usan en sus preparaciones.

El chocolate también es protagonista para encantar paladares en Escazú. No en vano es uno de los productos más tradicionales del país ⸺incluso más que el café⸺. Chocolate Sibü, en Plaza Itskatzu, ofrece una variedad de chocolates artesanales, e incluso ofrecen un tour de degustación del producto.

El barrio Escalante no se queda atrás en su oferta para sibaritas. En este distrito hay 80 restaurantes que van desde cocina de autor hasta bares y pub. Allí hay cavas como Blancos y Tintos, que ofrecen catas de vinos internacionales, pero también lugares que se adaptan a las tendencias de los ‘foodies’, como el ‘farm-to-table’, como Furca.

Otro ejemplo de esta tendencia, también en Escalante, esel restaurante Al Mercat, cerca al Museo Calderón Guardia. José Pablo González, su dueño y chef, aplica su talento desarrollado en Francia, usando elementos tan costarricenses como el chayote, el rábano y el maíz criollo.

En este distrito también destaca la oferta de café de origen. Patria Café y Lounge ofrecen café negro ‘chorreado’ o en chemex, acompañado de un dulce ‘gatico’, muy tradicional en Costa Rica. En el distrito también está la Cafeoteca, que ofrece no solo variedades de café de origen costarricenses, sino también catas en las que enseñan el proceso de producción artesanal tradicional de sus productos.

¿Dónde comer?

El Barrio Escalante es considerado uno de los corredores gastronómicos por sus restaurantes que ofrecen comida típica o platos que mezclan ingredientes locales (como el frijol, la yuca y el culantro) con propuestas extranjeras. Además, aquí se realizan eventos de cocina como el Festival Gastronómico La Luz que reúne alrededor de 20 locales culinarios, además de música y shows circenses. Los sabores tradicionales de la ciudad se consiguen fácilmente en pequeños restaurantes conocidos como sodas. Se destacan las del mercado Mercado Central, fundado en 1880 y considerado patrimonio cultural de San José por su preservación de las costumbres nacionales.

Árbol de Seda

Fachada de restaurante árbol de seda en San Jose

En 2012, Lalay Flores-Estrada era una chef recién graduada que buscaba abrirse paso. A pesar de no saber específicamente qué quería hacer, tenía muy claro que le interesaba dedicarse a la comida saludable. “Yo soy vegetariana desde los 18 años. Empecé vendiendo bocados vegetarianos puerta a puerta y en la universidad”, cuenta. Sin embargo, un día al ir al estudio de yoga donde practicaba, la dueña del lugar la vio vestida como una chef y le preguntó si le gustaría montar allí un restaurante.

“No me demoré ni diez segundos en responderle que sí”, dice Lalay entre risas. Así nació Árbol de Seda, un restaurante vegetariano en el barrio Escalante que busca que sus ingredientes sean 100% naturales, libres de pesticidas y producidos por pequeños agricultores. Al inicio en Árbol de Seda se vendían también carnes (“me daba miedo tirarme de cabeza al vegetarianismo y fracasar”, explica Lalay), pero hoy nada de su menú contiene proteínas animales. Algunos de los platos más populares del menú son el pan cuatro por cuatro (pan artesanal relleno con cuatro tipos de hongos, cuatro tipos de quesos, vino blanco, nueces y cebollín), el sollofrijo caribeño (arroz y fríjoles, patacones, pico de gallo con aguacate y pollo de soya) y el wrap falafel con vegetales rostizados.

Ubicación: Calle 47 #43-47

Al Mercat

Vista interna de restaurante al mercat en San Jose

José Pablo González, el chef de Al Mercat, define a Costa Rica como “un país comestible”: una nación con todos los pisos térmicos, diversidad de hábitats y costa en dos océanos que le permiten disfrutar de una gran variedad de frutas, verduras, hortalizas, peces y mariscos. El restaurante nació hace cuatro años justamente como una forma de profundizar en la cocina costarricense y en sus ingredientes: gran parte de los productos provienen de mercados conocidos como ferias del agricultor, que reúnen a productores de todo el país. Sin embargo, el restaurante es auto sostenible ya que José Pablo y su familia fundaron una finca (en Tirrases, Curibat) de una hectárea en la que cultivan vegetales como habas y chayote.

La propiedad además cuenta con un invernadero de tres mil metros cuadrados en el que también se cultivan productos, tanto para Al Mercat como para otros restaurantes. “Pero la finca no solo es un lugar de cultivo, sino que aquí también hacemos tours en los que les enseñamos a universitarios, turistas o cualquier persona sobre la cultura del agro, la alimentación balanceada y sabores”, explica José Pablo. Algunos de los platos que ofrece el restaurante son el ceviche caliente de camarones (cúrcuma y palmitos con crema de aguacate, cebolla, culantro y chips de maíz) o los gallos de chorizo a la plancha (tortilla casera con ensalada de repollo morado y estragón, guacamole, cebolla escabechada y culantro).

Platos típicos

  • Gallo pinto: plato con fríjoles, arroz blanco, culantro, chile y salsa inglesa.
  • Tamales: envueltos a base de maíz rellenos de arroz con achiote, zanahoria, garbanzos, guisantes, carne de cerdo, chile dulce y culantro. 
  • Chifrijo: plato de chicharrón, arroz, frijoles, pico de gallo (picadillo de tomate, culantro, cebolla y jugo de limón), con totopos de maíz encima (tortillas de maíz fritas en forma triangular) y acompañado de salsa chimichurri.

Un cocinero

Fotografía del cocinero Jose Gonzalez

Durante cinco años José Pablo se formó para ser abogado. Estaba a punto de recibirse cuando decidió cambiar de carrera: su pasión era la gastronomía y viajó a Francia, a Le Cordon Bleu, para formarse. Tras cinco años en este país, al regresar a Costa Rica decidió crear Al Mercat: un restaurante que rescata los sabores típicos de su país mediante el uso de ingredientes locales como achiotes, habas, yucas y hierbas finas que cultiva el propio José Pablo en una finca familiar.
En 2016 fue seleccionado por el diario económico El Financiero como uno de los 40 menores de 40 años con más impacto social, emprendedor y económico en Costa Rica.

Una receta

Ceviche de yuca

Fotografía de plato típico en San Jose, Ceviche de Yuca

La yuca es uno de los ingredientes autóctonos del continente americano, un tubérculo que se usa en preparaciones como sopas, purés y, como en este caso, para un ceviche.

Para cuatro porciones

Ingredientes:

  • 2 tazas de yucas picadas en cuadros
  • 1 taza de cebolla picada
  • Un cuarto de taza de jugo de limón
  • Un cuarto de taza de chile dulce rojo
  • 1 cucharada de sal
  • Pimienta, salsa inglesa y culantro al gusto

Preparación

  1. Hervir los cuadros de yucas hasta que estén blandos. Escurrir y dejar enfriar.
  2. Revolver la cebolla, el jugo de limón, el chile dulce rojo, la sal, la pimienta y el culantro.
  3. Verter el guiso en los cuadros y servir

Diciembre

XII Concierto de Temporada. Orquesta Sinfónica Nacional


Desde hace 78 años la Orquesta Sinfónica Nacional ha sido un símbolo cultural de San José, ovacionado en países como México, Hungría, y Estados Unidos. En este concierto, la orquesta (ganadora en 2017 del Grammy Latino a Mejor álbum de música clásica) es dirigida por el estadounidense Carl St. Clair y acompañada en el piano por el alemán Markus Groh.

2 de diciembre
Teatro Nacional

Enero

Nueva museografía: Museo del Oro Precolombino

El Museo del Oro Precolombino fue fundado en 1985 y tiene una colección de alrededor de 1.600 piezas de oro y 2.400 de cerámica y piedra de arte prehispánico en el continente. Su exhibición 2019 permite a los visitantes conocer herramientas y utensilios de los pueblos originarios de América. Además se pueden escuchar grabaciones sobre relatos indígenas y visitar, por medio de la realidad aumentada, asentamientos precolombinos.

A partir del 7 de enero
Museos del Banco Central

Santos Rock 2019

Este festival de música rock promueve dos elementos: la libertad de expresión y los derechos culturales. Esa ha sido su filosofía desde que se fundó en 2006 como un punto de encuentro para los artistas y bandas emergentes del sector Los Santos de San José. El cartel de músicos aún no ha sido revelado y se dará a conocer a lo largo de diciembre.

 

12 de enero
Santa María de Dota

Febrero

La fuerza y la universalidad de la esfera

Durante cinco meses se pueden admirar en espacios públicos 27 esculturas del artista costarricense Jorge Jiménez Deredia, que en el 2000 se convirtió en el primer latinoamericano en tener una escultura en la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Las obras de Jiménez Deredia son una retrospectiva de sus 20 últimos años de creación artística en los que ha expuesto en ciudades como Ciudad de México, Florencia y Roma.

 

Del 20 de febrero hasta el 14 de julio
Boulevard Avenida Central, Plaza de la Cultura y Plaza de la Democracia.

Marzo

Metadata

El artista costarricense Luciano Goizueta ha expuesto en ciudades como Buenos Aires, Bogotá, Los Ángeles, Nueva York, Vancouver y Shanghái. Y Metadata, su más reciente muestra artística, es un recorrido por su trayectoria a través de quince piezas de dibujo, acrílico y ensambles que realizó entre 2014 y 2018. La exposición es una interconexión de momentos para vislumbrar la forma en que fueron concebidas las obras que se acompaña con fotografías y objetos personales del artista.

 

Durante el mes de marzo
Museo de Arte Costarricense

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Datos relevantes

Aeropuerto

Aeropuerto Juan Santamaría

Idioma

Español

Moneda

Colón

Temperatura media

20.9 ºC

Transporte

Buses: Las tarifas de cada trayecto varían entre $145 (USD $0,24) y $465 (USD $0,77).

Taxi

Tarifa primer kilómetro: $660 (USD $1,10). Tarifa kilómetro adicional: $620 (USD $1,03). Tarifa primer kilómetro al aeropuerto: $980 (USD $1,63).