¿Cómo pueden impactar los huracanes los vuelos de esta semana?

Septiembre es un mes que está justo dentro de la temporada de huracanes. Estos fenómenos naturales pueden afectar la operación cotidiana de una aerolínea.

El National Hurricane Center de Estados Unidos, NHC, ha declarado alerta por tres fenómenos meteorológicos: los huracanes Florence y Helena y la depresión tropical Isaac que se están formando esta semana.
 

Los meses de mayo a octubre son los que presentan más huracanes y tormentas durante el año. Particularmente para la industria de la aviación en América, los que ocurren el Océano Atlántico generan un mayor impacto que los de la Costa Pacífica.

El huracán Florence está muy cerca de la costa este de Carolina del Norte en Estados Unidos, mientras el Helena está más alejado, yendo hacia Europa. El Isaac es considerado de momento una tormenta tropical, menos intenso que los huracanes.

Mientras Florence y Helena van tienen vientos superiores a las 110 millas por hora, Isaac va de 39 a 73 millas por hora.

Estos fenómenos pueden afectar a las rutas desde Suramérica o Centroamérica con destino a Nueva York, Washington o Boston, así como las rutas desde y hacia Europa. Un vuelo comercial no puede atravesar un área con esa velocidad de viento.

Cada aerolínea establece diferentes políticas frente a estos casos. Lo común es que un avión no se pueda acercar a menos de 100 millas náuticas del ojo del huracán, para minimizar riesgos de seguridad para sus pasajeros y tripulantes. Volar una zona de huracanes puede implicar fuertes turbulencias, golpes a los pasajeros que no estén asegurados con el cinturón, y el impacto de rayos en los aviones que pueden afectar la seguridad del vuelo.

EL IMPACTO EN LOS VUELOS
 

Los huracanes entonces pueden producir dos clases de afectaciones: la cancelación de vuelos o el incremento en el tiempo del trayecto ya que el avión debe tomar una ruta más larga para esquivar las zonas críticas.

Lo más frecuente es que los trayectos se prolonguen una hora mientras toman el desvío. Este retraso a su vez puede crear un efecto dominó que haga retrasar otros vuelos. Una frecuencia Bogotá – Madrid por ejemplo, puede pasar de 10 a 11 horas por el desvío. El avión tiene dos horas de espera en tierra mientras se tanquea, se limpia y aborda la nueva tripulación y los pasajeros que van en el vuelo de regreso de Madrid a Bogotá. Si el primer trayecto tuvo que desviarse, el de regreso saldrá con retraso.

Pero además de los huracanes, se presentan depresiones tropicales, que son acumulaciones de nubes que giran en su propio eje y pueden ocasionar tormentas eléctricas. Hay dos puntos críticos con posibilidades superiores a 60 por ciento de convertirse en ciclones: uno muy cerca del Golfo de México y otro más alejado del continente, hacia la ruta a Europa.

En todo caso, gracias a que el NHC puede prever los movimientos de estos fenómenos, las cancelaciones de vuelos rara vez se hacen sobre la marcha, sino que se hacen de manera anticipada 24 horas antes de su salida.

Otra opción que ofrecen las aerolíneas son los waiver. Los pasajeros voluntariamente pueden cambiar su itinerario sin cobro de penalidad, si su vuelo se ve afectado por los huracanes. De esta manera es más fácil reacomodar pasajeros en caso de que en efecto el vuelo deba cancelarse, pues ya hay un grupo de viajeros que anticipadamente cambió de itinerario.

El impacto de los huracanes para la industria aérea no es solamente durante los días de alerta del huracán. Los días posteriores también son críticos pues la infraestructura en las ciudades se puede ver afectada con caídas de árboles, inundaciones, cierres de avenidas o cortes de electricidad.